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Mantenimiento de escuelas

Escrita el 26, Septiembre del 2015

Con motivo de la llegada de Aurelio Nuño a la Secretaría de Educación Pública y de la implementación del Programa de Reforma Educativa, el tema de la falta de mantenimiento adecuado de los planteles educativos en el país ha vuelto a la agenda pública.

En notas periodísticas se ha difundido la información de que tres de cada cuatro escuelas beneficiadas por ese programa federal para mejorar la infraestructura escolar no tienen agua corriente. Lo cual, además de incidir en un desempeño inadecuado en la formación de los educandos, no permite combatir el grave problema de obesidad infantil, porque no se puede prohibir el consumo de refrescos y aguas dulces si los jóvenes carecen de agua potable para beber.

Éste es otro de los graves defectos de la inadecuada descentralización educativa que se hizo hace años. Se destruyó a una institución que fue clave para el desarrollo educativo de México: el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE).

Esta institución tenía la rectoría federal para la implementación de especificaciones y normas para la construcción de los espacios educativos en el país. Ahora, muchas entidades federativas han edificado y equipado escuelas con falta de rigor técnico y sin cuidar las normas de calidad requeridas.

En 1989, el licenciado Guillermo Fonseca Álvarez, entonces director del CAPFCE, demostró al entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari, que la falta de mantenimiento de los planteles era tan grave e importante de atender casi como la necesidad de construir nuevos espacios educativos.

Así nació el programa Solidaridad para una escuela digna, que dio un fuerte impulso a la solución de ese tema, mediante la inversión de cuantiosos recursos financieros y apelando a la organización social de padres de familia, maestros y alumnos.

Sin embargo, la falta de continuidad en las tareas gubernamentales provocó la recurrencia de este tema, que siempre estará necesitado de atención. Ello ocasionó que algunos directores de escuelas tuvieran que implementar el cobro de “cuotas voluntarias”, para tener recursos para cambiar vidrios rotos o mobiliario destruido, pero esa práctica cayó en excesos y quejas ciudadanas.

Con motivo de los nuevos criterios presupuestales que la Secretaría de Hacienda está implementando, no deben dejar de preverse recursos financieros suficientes para mantener a los espacios educativos en buenas condiciones. Es elemental y no existe ningún criterio que señale que no es una necesidad de gasto indispensable.

La UNAM es uno de los mejores ejemplos de éxito de la educación pública. Cuando existe determinación y apoyo gubernamental, se privilegian los valores superiores y se da respeto y continuidad a las políticas públicas, se construye no sólo la mejor universidad del país, sino también de Iberoamérica.

Todos debemos cuidar que la implementación de la Reforma Educativa se consolide. Hay que entender que el éxito de las reformas estructurales no termina en la promulgación de las leyes. Es necesaria la adopción de políticas públicas bien diseñadas, a mediano y largo plazo.

Como Corolario, don Alfonso Reyes, decía que: “La cultura es la obra de la inteligencia”. Es tiempo de establecer bases sólidas para que la educación retome su camino, como el verdadero elevador de las condiciones de vida de nuestra sociedad.

Reenviado por Redacción / MasClaro.

Nota original El Pais

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