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ISEGORÍA Quién habita en la SEP

Escrita el 15, Febrero del 2016

No saber Historia. De Gramática sólo un poco de oratoria mala (rollo, pues). De matemáticas eso sí, si no las transas esas para reparar escuelas no salen o no resultan las cuentas que permitan saber cuántos maestros hay que correr para que la escuela esté en el centro sin tener idea de lo que es y ha sido la gestión escolar. En fin, también eso sí se aprendió las lecciones de agarrar el peine y dominar el copete y a traer bien boleados los zapatos y la ropa limpia. Pero nada más existe hoy en la SEP, me platican los amigos: rectores, funcionarios, maestros quienes a veces les ha tocado ir por allí para realizar alguna gestión. Nadie está allí que sepa la historia del edificio ni que mucho menos entienda sus murales del siglo XX, ni cómo fue el por qué profundo de esa historia. Nadie que sepa quiénes por allí han trabajado: de Vasconcelos a Bassols, de Torres Bodet a Yáñez (yo, en lo particular, recuerdo a Pepe Revueltas a mediados de los sesenta, agitadísimo por los pasillos, cuando don Agustín, mientras se preparaba un gran congreso de escritores latinoamericanos). Ah, qué tiempos aquellos de la SEP, cuando con los rectores agrupados en la ANUIES íbamos a discutir allí (asesoraba yo a Arturo Campos Román de Sinaloa) los presupuestos de las universidades. Hoy, allí, no hay con quién hablar de educación. Ni allí ni fuera de allí. La educación en México no existe

En la SEP lo que existe es una gran oficina de promoción de un candidato en campaña desde ahora en búsqueda de la Presidencia de la República, que fracasa estruendosamente en la promoción de la educación y cuya única preocupación se centra en no perder bonos políticos, aunque ello conlleve en llegar de rodillas a la Villa a ver a Bergoglio. La educación sólo importa si trata de jugar a la evaluación de los docentes para que las cifras cuadren entre los recursos cada vez menos disponibles y las plazas que de una u otra manera se deben de recortar. Esa es hoy la preocupación central de la dependencia, que nada puede hacer, según la propia OCDE, para mejorar sus rendimientos escolares si la pobreza poblacional avanza más rápido que la disponibilidad de recursos necesarios para fines educativos. Hablar en serio hoy de la educación está prohibido en México, toda vez que eso no encaja con la política institucional del gobierno, quien durante tres años ha visto fracasar, en la práctica, la reforma que desde sus inicios se sabía estaba destinada al fracaso, como está destinada al fracaso toda la política institucional referida.

Los datos sobran. La política educativa es atacada por eso indistintamente desde el flanco conservador (Mexicanos Primero) que desde el liberal (la mayoría de expertos educativos no enchufados a los aparatos de gobierno) quienes, ambos, ven agonizar hacia derecha e izquierda una reforma tibia, confusa, incapaz de modificar realmente los profundos males que agobian al sistema educativo nacional y que tienen que ver lo mismo con el corporativismo que priva desde 1952 en el manejo de lo laboral en el sistema a través de un sindicato nacional corrupto (SNTE), que con prácticas pedagógica que también desde tiempo atrás, impuestas por el corporativismo, han sido incapaces de mejorar sustantivamente el funcionamiento escolar del sistema.

En esa casa de los espantos que es hoy la SEP agoniza irremediablemente el sistema educativo nacional. Eso a nadie dentro del gobierno le causa la menor preocupación.

*Maestro jubilado y miembro de Democracia Popular

gomeboka@yahoo.com.mx


Reenviado por Redacción / MasClaro.

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