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La educación es tarea de todos…

Escrita el 18, Abril del 2016

Las manifestaciones de docentes, estudiantes, madres y padres de familia contra la Reforma Educativa en nuestro país, día a día, incorpora a diferentes adeptos y, Sonora no es la excepción a la regla, las concentraciones realizadas durante este fin de semana en la capital sonorense, así como en algunas fronteras de la entidad, son botones de muestra de la inconformidad que envuelve el ánimo del gremio magisterial, de la amenaza gubernamental que se cierne sobre sus derechos y de la  profusa solidaridad mostrada por las sociedades de padres de familia en los planteles educativos es extraordinaria, digna de destacarse.

La lucha es de todos… la privatización de la educación se acerca.

La historia da cuenta de que las manifestaciones de la cultura y la educación han molestado a quienes ejercen el poder político, social, cultural o religioso, debido a que un pueblo instruido siempre constituirá un gran problema para la clase dominante, toda vez, que no suele someterse a la arbitraria voluntad de la clase dominante, 

Un pueblo instruido “no es fácil de gobernar, menos de controlar políticamente.

Por ello, han sido varias las ocasiones que las clases dominantes han intentado vetar el acceso al progreso y la cultura a la sociedad. Para ejemplos los siguientes: 

“la quema de grandes bibliotecas como Tebas o Alejandría, la destrucción de libros y manuscritos por parte de los radicales beréberes en la floreciente cultura Andalusí, la eliminación por parte del clero casi por completo de cualquier documento escrito de la increíble y todavía enigmática cultura Maya por considerarlo demoníaco y el holocausto bibliotecario llevado a cabo por los nazis el siglo pasado”. 

En aquellos tiempos, ya se tenía la conciencia de que era más fácil manejar un pueblo sin educación, que un pueblo con las herramientas que la educación y la cultura proveen, en la completa expresión del término.

En este contexto, unas líneas que concentran el pensamiento reformador de Don Benito Juárez García,  extraordinario Presidente de México, se expresa a continuación:

“Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar... La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.”  

La información es poder y, una persona con conocimientos y capacidad interpretativa, posee un patrimonio cultural valioso, cuya mejor arma es su capacidad de razonar y discernir, luego entonces, la importancia de estar abierto a aprender, a escuchar opiniones diversas, a aprender  a través de la experiencia de las personas que se hallan alrededor y a leer para enriquecer su acervo cultural, entre otros… constituye una tarea de dimensiones inconmensurables. 

Es momento para establecer contrapesos, para equilibrar el poder, para sacar la casta y luchar por conservar los logros alcanzados, más aún, pugnar por mejorar las condiciones de vida de los socialmente desvalidos, de las clases oprimidas, de los grandes sectores de la población… el progreso económico, la equidad,  el interés común, constituyen una apremiante realidad.

Por eso, para acallar las voces de los docentes se necesita “algo” más que golpes, amenazas y encarcelamientos injustos, se necesita conocer la labor que realizan, conocer las condiciones en que laboran y las maravillas que se logran a pesar del nulo apoyo de los gobernantes… 

¿Dónde queda el valor inquebrantable, el autodominio, el profundo sentido de justicia, la decisión, la planeación del trabajo, la voluntad y deseo de asumir plena responsabilidad?

Hoy por hoy, las marchas y manifestaciones de más de 500 mil maestros de México  que cada día tienen más conciencia de sus derechos como profesores− continúa vigente. 

Ninguna las evaluaciones planteadas por el gobierno federal ha funcionado… 

No es con amenazas, trasladándolos en autobuses blindados y en edificios acordonados por 10 mil policías y militares −semejando un estado de sitio con el objetivo de evitar las protestas− que la educación en México alcanzará la posición en que se encuentran los países desarrollados.

Ya lo decía José Martí, pueblo que se somete, perece.

El pueblo más feliz es el que tenga mejor educado a sus hijos (…)

Ignoran los déspotas que el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero Jefe de las revoluciones. 

Un pueblo educado no tolera la corrupción.

Un pueblo educado sabe diferenciar un discurso serio y una predicación demagógica.

Sólo una fuerza necesita un pueblo: no desconfiar de su fuerza. 

Se afirma la educación de un pueblo cuando honra a sus héroes.

Dignifica que un pueblo de agricultores no sea rebaño.

¿Y quién la junta y guía? 

Sola, y como un solo pueblo, se levanta. 

Sola pelea. Vencerá, sola.


Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original Dossier Politico

http://www.masclaro.mx/