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Más y mejor escolaridad para los mexicanos

Escrita el 24, Mayo del 2016

El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948) establece que “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”.

La Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 2009) y otros textos internacionales proporcionan tres criterios para definir el derecho a recibir una educación de calidad:

1.  Desarrollar al máximo posible las capacidades de cada individuo,

2.  Promover los valores consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: la igualdad entre las personas, el respeto a la diversidad, la tolerancia y la no discriminación, la promoción del bien común y

3.  Equiparar a los estudiantes con las capacidades y conocimientos necesarios para llegar a ser personas socialmente competentes.

Por otra parte, los Objetivos de Desarrollo del Milenio de 2000 a 2015 y la nueva Agenda de Objetivos Mundiales de Desarrollo Sustentable a 2030 con los que México está comprometido, han definido metas para asegurar la calidad educativa y equidad de género en todos los niveles de la enseñanza.

Los años promedio de escolaridad es uno de los indicadores educativos sobre el derecho a la educación usados, desde 2010, por el Programa de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (PNUD). El indicador sintetiza el desempeño de los Sistemas Educativos Nacionales. Se trata de los años promedio de escolaridad de la población de 25 años o más, en términos del más alto año escolar aprobado, es decir, se refiere a la cantidad de años promedio de educación cursada por las personas de 25 años o más. Nos permite conocer el nivel de educación de una población determinada. El indicador aporta elementos para valorar qué tanto el Estado ha atendido la necesidad social de educación de la población, asimismo, da señales de los avances relativos de las naciones sobre el desarrollo de competencias generales (comprender lo que se lee, escribir coherentemente, expresarse oralmente, realizar operaciones matemáticas básicas), laborales, sociales, familiares y personales. Es particularmente importante por su poder sintético, en un solo dato se resume el avance en la educación de un país.

Como sabemos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) agrupa a 34 estados que proporcionan tanto el PNB mundial más alto como el mercado mundial más grande. El nivel promedio de escolaridad en México no es comparable con los otros países miembros de la OCDE. En 2012, entre los países con más años de escolaridad se encontraba Alemania (12.9 años), Estados Unidos (12.9), Australia (12.8), Noruega (12.6) Nueva Zelanda (12.5), Israel (12.5), Canadá (12.3), Reino Unido (12.3), República Checa (12.3) y Suiza (12.2) (UNESCO, 2013). México en 2012 sólo había logrado 8.5 años, es decir, la brecha de escolaridad entre países como Alemania, Estados Unidos y México era de 4.4 años. Si bien es cierto se han incrementado los años de escolaridad en México, el incremento no ha sido suficiente.

En las estadísticas del 3er. Informe de Gobierno (Peña, 2015), el grado promedio de escolaridad considera a la población de 15 años y más. Para quienes conocemos de estadística sabemos que el cálculo del indicador de esta manera aumenta los años de escolaridad al ser los estudiantes de menor edad los más atendidos y abundantes. ¿Por qué no se reporta en México el grado promedio de escolaridad como lo hace la UNESCO (años de educación cursada por las personas de 25 años o más)?

En 2014 (Peña, 2015), la escolaridad promedio en México fue de 9 años con una desviación estándar de 0.8. También en las cifras se observa que la escolaridad promedio es más alta en los hombres que en las mujeres, lo que evidencia la inequidad de acceso y permanencia entre niñas y niños a la enseñanza primaria y secundaria.  Los hombres en promedio tienen 9.1 años con una desviación estándar de 0.8 y las mujeres 9 con una desviación de 0.9, es decir, es mayor la dispersión en la escolaridad de las mujeres que de los hombres.

Con mayor escolaridad encontramos al DF (10.9), Nuevo León (10.1), Baja California Sur (9.8), Sonora (9.8) y Coahuila (9.8).

Los estados con menor nivel de escolarización fueron Chiapas (7.1). Oaxaca (7.4), Guerrero (7.7), Michoacán (7.8), Veracruz (8.1), Guanajuato (8.2) y Puebla (8.4).

La diferencia entre la escolaridad del DF y Chiapas es de 3.8 años, es decir, es muy desigual el grado de escolarización. Las cifras más bajas siguen encontrándose en los estados del sureste de la República. La brecha que separa a las entidades mejor y peor ubicadas equivale a varias décadas de avance educativo.

Los hombres con mayor escolaridad se localizaron en DF (11.1), Nuevo León (10.2), Coahuila (9.9), Sonora (9.8) y Aguascalientes (9.7).

Las mujeres con mayor escolaridad se encontraron en DF (10.7), Nuevo León (9.9), Sonora (9.9), Baja California Sur (9.8), Coahuila (9.7) y Aguascalientes (9.6).

En el caso de las mujeres, los menores promedios de escolaridad se encuentran en Chiapas (6.8). Oaxaca (7.1), Guerrero (7.5), Michoacán (7.8), Veracruz (8), Guanajuato (8.2) y Puebla (8.2).

Los hombres de menor escolaridad se encuentran en Chiapas (7.5), Oaxaca (7.7), Guerrero (7.8), Michoacán (7.8), Veracruz (8.2), Guanajuato (8.2), Zacatecas (8.2) y Puebla (8.6).

La diferencia entre la escolaridad más alta y más baja fue mayor en la mujeres (3.9) que en los hombres (3.6).

La siguiente gráfica muestra las diferencias de años de escolaridad entre hombres y mujeres, siendo evidente la menor escolaridad de las mujeres (la diferencia es estadísticamente significativa para un nivel de confianza de 0.05, t= -2.73):

La noción de derecho a la educación ha estado ligada a la idea de garantizar el acceso universal a la escuela y permanencia en la misma. Sin embargo esta visión del derecho a la educación como derecho a la escolarización y a la obtención de certificados escolares es insuficiente en México porque el hecho de escolarizarse no garantiza ni desarrollar al máximo las capacidades de cada persona, ni la promoción del bien común ni ser socialmente competentes. Prueba de ellos son los resultados históricos obtenidos por los mexicanos en la prueba PISA (Programme for International Student Asessment) (OCDE, 2007, OECD, 2010 y 2013), el índice de Percepción de Corrupción 2015, donde México se mantuvo en 35 puntos de 100 de transparencia (El Economista, 2016); y por último la evidencia del grave contexto mexicano en materia de Derechos Humanos (Forst, 2016).

Coincidimos con Latapí (2009) cuando dice que educar no ha sido verdadera prioridad para ninguno de los gobiernos mexicanos. ¿Cuándo los gobiernos o el sistema educativo se ha preocupado por el alumno y su familia?, ¿Qué hace para conocer los obstáculos y lograr la igualdad de acceso a la escuela de niñas y niños? ¿Cuándo se han interesado realmente en el desarrollo motriz, deportivo, cognitivo, afectivo-emocional, artístico, espiritual, social, valoral de cada alumno? ¿Cómo busca alcanzar las metas de equidad de género en los diferentes niveles educativos?

¿Qué nos indican las cifras de la escolaridad promedio?, ¿qué tan efectivo es el sistema educativo mexicano?

Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original Educación Futura Org

http://www.masclaro.mx/