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El proceso educativo

Escrita el 20, Octubre del 2016

Desde hace bastante tiempo las políticas educativas en nuestro país se han contagiado de un populismo insensato, que ha degradado los niveles académicos con el fin de aumentar en el discurso político, las estadísticas de egresados de las escuelas en todas las disciplinas de la enseñanza, ocultando los efectos negativos en los niveles del conocimiento que se ha sacrificado.

Tal parece que los políticos populistas ante su incapacidad de elaborar y mantener planes a mediano y/o largo plazo, más allá de un sexenio gubernamental, son muy dados al inmediatismo y a la simulación para salir del paso, ya que solo implementan medidas cortoplacistas y ocurrencias, a las que tratan de darles seriedad llamándolas “Planes o Estrategias”, inmediatismo que llevados a la aplicación en los sistemas de enseñanza y evaluación de resultados (que en educación solo se pueden tener a mediano y largo plazo), ha provocado el caos en que se encuentra ésta en México.

De la misma manera se deben reconocer los esfuerzos de la actual administración federal, por haber iniciado y sostenido una necesaria reforma educativa, a pesar de la rabiosa oposición de quienes medraban y corrompían el sistema de enseñanza en las escuelas oficiales.

La “Reforma educativa”, cuyo primer paso ha sido el devolverle al estado mexicano el control del sistema educativo nacional que se encontraba secuestrado por las mafias sindicales, quienes “de facto” actuaban como si fuesen los “patrones” de la educación en México, disponiendo a su conveniencia de plazas que otorgaban a individuos sin capacidad académica en la enseñanza, y de los presupuestos educativos, además de privilegios extra legales como son algunos derechos dinásticos auto concedidos, ventas de plazas, “aviadores”, y puestos políticos en la administración pública, ilegalidades a las que cínicamente llamaron “conquistas laborales”.

Aunado a lo anterior hay que añadir el daño a la educación que ha provocado la forma torcida en que muchos maestro conciben el saber, al que confunden con un proceso de memorización de datos, ajeno al entendimiento racionalizado de un conocimiento científico o tecnológico; Aquí cabe recordar que conocer sin comprender es un saber incompleto, que al combinarlo con el entendimiento, se convierte verdadero saber, dado que descansa en un proceso de racionalización que vuelve útil el conocimiento, es dicho acto de interiorización lo que constituye el verdadero aprendizaje.

En un proceso educativo de excelencia se trata de enseñarle al discípulo a que aprenda a “pensar”, no únicamente a memorizar, esto es, a razonar de manera ordenada, que va más allá de la memorización de fechas o datos, como si se tratara de introducir datos en un dispositivo USB de los que se aplican en las computadoras.

Para los maestros y los políticos de corte populista, que visualizan a la educación como una actividad superflua, y no como una disciplina seria e indispensable en la creación de un futuro digno y soberano para el país, la cantidad se ha vuelto más importante que la calidad, como si el gobernar descansara en el manejo de una engañosa “mercadotecnia política”, que parece ser la metodología que manejan cuando informan de “resultados instantáneos, aunque de nula efectividad (como si la simulación resolviera los problemas o modificara la realidad), pero que a ellos le son útiles para engañar, buscando así justificar su existencia en el poder ante las masas, a las de esa manera mantienen ignorantes.

De esa manera al final de cada ciclo escolar “cacarean” públicamente y sin sonrojo, altas cifras de nuevos profesionistas egresados, ocultando el que carecen de la calidad académica correspondiente al título o diploma que les acredita como tales.

Lo más grave de todo es que esta simulación populista de la educación en México ha distorsionado la visión (en el imaginario popular y estudiantado), de lo que es ser un verdadero profesionista, y asisten a las escuelas para obtener un diploma o título, en vez de un conocimiento útil que les permita desempeñarse científica o-tecnológicamente en la carrera que eligieron.

Este problema se inicia en los primeros pasos que se dan en las escuelas elementales, donde existe la consigna (aparentemente oficial), de no reprobara ningún alumno, aún cuando desconozca el contenido de las asignaturas que le impartieron, de acuerdo al programa oficial establecido por la Secretaría de Educación Pública (SEP), obligatorio para cada nivel escolar.

El resultado es que la mayoría de niños que egresan de las escuelas primarias difícilmente tienen capacidad para leer con fluidez, y menos aún entender el contenido de los escritos que les presentan, o bien de manejar operaciones aritméticas elementales.

Dichos niños y jóvenes (víctimas del engaño educativo populista), ingresan con lagunas de conocimiento (y de habilidades), a las escuelas de educación media, siendo muy pocos los que logran remontar esa ignorancia (al parecer planificada oficialmente), para alcanzar el nivel de conocimientos y habilidades que les permitan llegar a ser profesionales exitosos.

Esta situación catastrófica para el futuro de las próximas generaciones de mexicanos (así como de la nación), es también la madre de la corrupción escolar que priva entre muchos estudiantes, que ante el obstáculo insalvable de remontar dichas lagunas de conocimientos básicos, buscan evitar ser reprobados en los exámenes a través de las trampas, como son el copiar o transcribir (sin leer o comprender), los temas de la materia, bajándolos de internet para presentarlos como tareas escritas por ellos.

Actualmente este tipo de trampas académicas se ha vuelto muy común, especialmente en los niveles medios y superiores del proceso educativo, ya se trate de exámenes de progreso o de tesis para obtener un título profesional.

Debido al éxito de las prácticas descritas anteriormente hoy en México es común encontrarse con abogados que escriben con espantosas faltas de ortografía, e incapaces de escribir coherentemente y con claridad un párrafo completo para expresar una idea, o de ingenieros titulados que no puedan resolver una ecuación algebraica o un problema de física elemental aplicada, por citar solo algunos ejemplos que actualmente ya son comunes en casi todas las profesiones.

Lo anterior constituye (además de una vergüenza para el sistema educativo), una tragedia nacional ya que pone a México en desventaja científica y tecnológica ante sus pares internacionales desarrollados, y lo incapacita para superar el subdesarrollo, además de que lo condena a seguir siendo una colonia tecnológica de los países altamente desarrollados, situación que nos provoca una sangría económica por al pago de patentes e insumos de alta tecnología procedentes del extranjero.

Por las razones antes expuestas y por dignidad ante los foros internacionales el esfuerzo para mejorar la educación que inició el gobierno federal, debe ser completado y enriquecido, para lo cual es necesario recuperar la enseñanza de los valores, así como revisar la metodología actual de transmitir el conocimiento y las formas de evaluarlo, reorientando el esfuerzo educativo para realmente formar verdaderos ciudadanos, que se lograría enseñándolos a respetar los valores que le dan sentido a la vida, coherencia a la sociedad, sentido de pertenencia, y amor a la patria, como se ha señalado en los párrafos precedentes... pero ante todo, enseñarlos a pensar y a discernir como seres sociales, capaces de vivir en armonía con sus semejantes, paradigmas educativos fundamentales que actualmente parecen haberse olvidado, a pesar de constituir la parte toral de la vertiente formativa del hombre.

Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original El Periódico de México

http://www.masclaro.mx/