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La educación, el gasolinazo y Videgaray

Escrita el 06, Enero del 2017

El día de ayer el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, mencionó en una conferencia dictada en la Universidad Mohammed V de Marruecos que la educación es la herramienta más poderosa de la humanidad, y que la tarea de educar corresponde no sólo a las universidades, sino también a los organismos internacionales, la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos. Esta acertada declaración del rector me motivó a cuestionarme sobre el papel de la educación en el panorama actual del país, ya que no faltan las voces que afirman, ante la evidente crisis, que la educación es uno de los recursos que pueden sacarnos adelante.

Antes de continuar, quiero señalar que al escribir procuro revisar la definición de algunos de los conceptos que voy a utilizar con el fin de reducir los errores al mínimo (nadie es perfecto). Una primera aproximación la realizo a través de la RAE, donde al abordar el significado de educación me remite inmediatamente a la acción y efecto de educar. Sin embargo, el término educar tiene un par de curiosas acepciones que me llevan al uso coloquial del término. En primer lugar, menciona la idea de “dirigir, encaminar, doctrinar”, pero también se refiere a la acción de “enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía”.

Como no me puedo quedar con la duda, busqué algunas fuentes complementarias que me ayudaran a clarificar el concepto de urbanidad, ya que el diccionario planteaba “cortesanía, comedimiento, atención y buen modo”. Unas mencionaban que la urbanidad es un “comportamiento acorde con los buenos modales, que demuestra buena educación y respeto hacia los demás”, otras que es el “modo educado y cortés de comportarse”. Algunas más citaban al escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe atribuyéndole una frase sobre la urbanidad que afirma que “el comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su verdadera imagen”. En definitiva, y con base en estas sencillas búsquedas, puedo asegurar que la educación también está relacionada con el comportamiento de las personas.

Lo expuesto anteriormente tiene un objetivo más complejo de lo que parece, y me gustaría aclarar su relación con lo que estamos viviendo en el país en este inicio de año. Las reacciones que se dieron en la población a partir del aumento en el precio de la gasolina y el nombramiento de Luis Videgaray al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores tienen mucho que ver con la educación en México.

Por años hemos sido dirigidos, encaminados y adoctrinados a creer todo lo que se dice en los canales oficiales, llámese televisión, prensa o radio. Con la llegada de los medios digitales parecía que las personas tendrían un nicho a través del cual podrían informarse con mayor objetividad, y que estos medios fomentarían el intercambio de puntos de vista para generar un contrapeso importante en relación con los aparatos ideológicos del Estado. Sin embargo, la fuerte penetración de contenidos que sólo se veían en los medios tradicionales y el uso de estrategias de “acarreo digital” (bots, cuentas apócrifas, contenidos pagados, etc.) han generado que los usuarios tengamos que estar aún más alertas para detectar información falsa que desgraciadamente circula en la red. Tan solo ayer la cuenta oficial de Twitter de Radio Fórmula publicaba una imagen de supuestos jóvenes armados recorriendo calles de Tultepec, en el Estado de México, como parte de los reportes de saqueos y reacciones por el “gasolinazo”. La fotografía resultó ser de personas en una comunidad de Medio Oriente, debido a que los usuarios observaron que en al fondo aparecía un letrero con tipografía arábica.

El estado actual de la educación en México no es culpa de la escuela, ni de los maestros, ni siquiera tiene que ver con los resultados de PISA. La educación no es sólo tener conocimientos y buena memoria; es un conjunto de habilidades que tienen que ver con la forma en que una persona se conduce e interpreta el mundo en que vive. La justificación que el presidente Enrique Peña Nieto dio ayer sobre el aumento en los precios de la gasolina es reflejo de su educación; que Videgaray haya dicho que llegaba al puesto de canciller a aprender es cinismo del más alto nivel disfrazado de humildad, y que haya personas que se presten al saqueo y a la desinformación para deslegitimar la protesta es reflejo de una educación bananera y egoísta que abre otra herida al tejido social de una nación que siempre termina aceptando su infeliz destino.

La búsqueda de fuentes que realicé para definir el concepto de educación es una sencilla muestra de lo que cada uno de nosotros puede hacer para analizar la información que se nos presente en cualquier medio de comunicación. Compare, contraste, piense, y después reaccione y difunda. Ayudemos a cambiar el paradigma educativo y social de nuestro país. Ese debe ser el reflejo de nuestra educación.

Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original E- Consulta

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