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Organización Ririki pide invertir en menores de edad

Escrita el 30, Enero del 2017

En el libro “Políticas Públicas de Atención a la Primera Infancia: El caso de la Ciudad de México”, presentado el pasado 25 de enero por la organización Ririki Intervención Social, se destaca que son pobres más de la mitad de los 13 millones 249 mil 872 de la población infantil en la primera infancia, etapa que de acuerdo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), comprende de los cero a los 5 años de edad.

La coordinadora del libro y directora general de Ririki, Nashieli Ramírez Hernández, señaló que es indispensable atender a este sector de la población por encontrarse en una etapa fundamental para el crecimiento, porque en ella se forman las capacidades y condiciones esenciales para la vida y la mayor parte de las conexiones cerebrales.

Durante la presentación del libro, la coordinadora del Programa Infancia de la Universidad Autónoma de México (UAM) Xochimilco, Norma del Río, recalcó que al implementar políticas públicas para la primera infancia se reconoce a esta población, desde su nacimiento.

, como sujeta de derechos.

En ello coincidió la Oficial para el Desarrollo Infantil Temprano de la Unicef México, Jimena Lozano, quien dijo que en el caso de la Ciudad de México, generar políticas públicas para esta población “impacta directamente y en menor tiempo la vida de las niñas y niños de la ciudad, que se sabe, son más de 738 mil, lo equivalente a la población total de ciudades como Saltillo, San Luis Potosí, Culiacán o Querétaro”.

La representante de la Unicef en México mencionó que los aspectos que más preocupan son la educación y la salud de la primera infancia.

Según la Secretaría de Educación Pública (SEP), la cobertura de educación inicial (preescolar) es de apenas 12 por ciento. La oferta pública de cuidado infantil en el país está a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y la SEP, además de la oferta privada, para la que no existe un marco regulatorio.

En cuanto a la salud se estima que en 2016 la cifra de niñas y niños en la primera infancia con desnutrición fue de 479 mil 339, de éstos, la mayoría son indígenas en zonas rurales. En el otro extremo, de acuerdo a datos de la “Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012”, 8.2 por ciento de la infancia del país tiene obesidad.

El coordinador de Vinculación, Dependencias y Órdenes de Gobierno, del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), Daniel Ponce Vázquez, hizo hincapié en la importancia de aumentar la inversión en la primera infancia:

“La inversión debería ser, por lo menos del doble, para estar a la par de los países miembros de la Organización para la Cooperación y  Desarrollos Económicos (OCDE)”, dijo.

Según el estudio “Los invisibles. Las niñas y los niños de 0 a 6 años: Estado de la Educación en México 2014”, de la organización Mexicanos Primero, en 2009 el gasto acumulado para menores de 6 años de edad fue de 6 mil 589 dólares por niño en México, ese año Chile, Polonia y Corea del Sur gastaron el doble.

CAMBIOS EN LA CO-CRIANZA

El libro se presentó en la “Jornada por la Primera Infancia en la Ciudad de México”. En un conversatorio, el director general de Acciones Educativas para el Desarrollo A.C, René Mauricio Sánchez, mencionó que es importante incidir desde las prácticas de crianza, es decir en las acciones que se hacen para el cuidado y atención de las y los niños y precisó: “Son acciones políticas que hace una sociedad de acuerdo a cómo quiere que sean sus futuras generaciones”.

En ese sentido el director de Género y Desarrollo A.C. (Gendes), Mauro Vargas Urías, opinó que para vencer el estereotipo de que la crianza es algo exclusivo de las madres, es necesario cambiar la educación en casa: “Los hombres tenemos que involucrarnos en la educación durante los primeros años para romper la cultura machista”, afirmó.

La directora general de Ririki dijo que las relaciones estereotipadas con las que crecen niñas y niños se forman desde la primera infancia, por lo que la participación equitativa de madres y padres en la co-crianza es indispensable para desmontar los roles de género existentes.

Reenviado por Redacción / #MásClaro.

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