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Transformación educativa

Escrita el 28, Marzo del 2017

En días pasados, Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación Pública advirtió, en relación con la estrategia educativa del gobierno federal:

“Sí, sin duda. Si hay algún candidato que llegara a ganar en 2018 que no comparte la visión de la reforma educativa y la visión del modelo educativo, sin duda (la reforma educativa) estará en riesgo”.

Y ya entrado en gastos, afirmó:

“Efectivamente, López Obrador ha dicho que él no está de acuerdo (con la reforma educativa) y habría una regresión terrible (…) desde nuestra óptica sería terrible y el riesgo está presente”.

La declaración de quien de manera tan mediocre encabeza la dependencia, alguna vez a cargo de intelectuales de la talla de José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet y Agustín Yáñez, parece un acto de humorismo involuntario, en virtud de que suman millones los docentes, padres de familia, estudiantes, académicos e investigadores que se han manifestado en contra de la susodicha reforma.

Pareciera, luego entonces, que Nuño Mayer invita a esos millones a votar por el presidente nacional de Morena, toda vez que, según aquél, al ganar la Presidencia éste aboliría la reforma educativa.

El funcionario, que goza de bien ganada fama de represor y autoritario por haber clausurado la vía del diálogo con el magisterio disidente, señaló que con el nuevo modelo educativo implantado por la dependencia a su cargo, México podría acercarse a los “estándares de calidad que ahora tienen naciones exitosas”.

Esa promesa parece calcada de las hechas por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, quien hace alrededor de treinta años aseguraba que con el nuevo modelo económico impuesto por esos años en nuestro país, es decir con el neoliberalismo, México accedería al desarrollo. Se transformaría, decía Salinas de Gortari, en una nación del Primer Mundo.

Hoy, con pesar constatamos que en vez de avanzar, México ha retrocedido a extremos dignos de naciones pobres en extremo. Después de ostentar un crecimiento anual de 6 por ciento durante largos años, a partir de la imposición del modelo neoliberal, en la década de los ochenta del siglo anterior, nuestro país tiene un crecimiento promedio de cero a 2 por ciento. Es decir, prácticamente nulo.

Pero, en efecto, López Obrador se ha manifestado en contra de un modelo educativo cuya intención a mediano y largo plazos es privatizar la educación. Un simple vistazo al panorama hoy prevaleciente de la educación en México evidencia los estragos causados por los consecutivos gobiernos neoliberales (1982/2017) sobre ésta.

Estragos porque año con año aumenta el número de estudiantes rechazados por las universidades públicas. Por ejemplo, en 2016, la UNAM rechazó a 53 mil 917 alumnos y únicamente 7 mil 923 iniciaron el ciclo escolar en educación superior. Mientras que en el ciclo escolar correspondiente a bachillerato rechazó a 59 mil 530 jóvenes y sólo aceptó a 4 mil 761.

Esa sí que es una “regresión terrible”. Pues no hay mejor inversión para el desarrollo de un país que la educación. Y no hay mejor activo de un país que el que representan sus propios ciudadanos. A los jóvenes de hoy, lanzados al desempleo y a la informalidad, despojados de su derecho humano a la educación, les parece increíble que hasta la mitad de los años sesenta del siglo XX, no se exigiera examen de admisión como requisito para ingresar a los centros escolares. Entonces bastaba con presentar el certificado correspondiente para ingresar al siguiente ciclo: bachillerato, educación superior en la UNAM, en el Politécnico…

Con un decreciente nivel de vida, la inmensa mayoría de los jóvenes rechazados del sistema escolar público no pueden pagar siquiera el costo de una carrera en una “universidad patito”, que puede costar 150 mil pesos, mientras en una escuela particular “de prestigio” ascendería por lo menos a 750 mil pesos.

La falta de cupo en universidades es tan grande, que en 2014 la SEP ofreció a más de 100 mil jóvenes rechazados ingresar a diez universidades particulares con una colegiatura mensual de mil pesos en el primer año de la carrera.

Esa es la inocultable realidad prohijada por los gobiernos neoliberales que han hundido a México en la miseria, en la falta de oportunidades educativas y de todo tipo.

En contraste, cuando Andrés Manuel López Obrador fue jefe de Gobierno de la capital, creó la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y numerosas escuelas preparatorias.

De tal forma, con López Obrador en la Presidencia el desalentador panorama actual habrá de cambiar, como lo anticipa elProyecto Alternativo de Nación de Morena, algunas de cuyas líneas enseguida reproduzco:

“Es fundamental para el desarrollo del país garantizar que todo niño o niña, y todos los jóvenes puedan ingresar, permanecer y concluir satisfactoriamente sus estudios. El fomento a la lectura y la formación artística y cultural deben ser parte de la educación integral desde la (educación) primaria hasta la universidad”.

“Se garantizará la educación pública científica, laica y gratuita en todos los niveles. A ningún joven o niño se le negará el derecho a la educación. Se reconocerán a las universidades públicas, como la UNAM, sus aportes al desarrollo nacional y a la formación cultural de la sociedad. El desarrollo científico y tecnológico es vital para el futuro de la Nación, por lo que debe llevarse a cabo una fuerte inversión en ciencia y tecnología.

“Una infraestructura educativa suficiente, adecuada y digna; becas escolares, útiles, libros de texto, uniformes y almuerzos a todos los inscritos en el nivel escolar básico;

“Becas escolares a estudiantes de bachillerato y del nivel superior del sistema público;

“Una transformación profunda de los objetivos, procedimientos y programas de todos los niveles educativos, para asegurar el desarrollo integral de los estudiantes y el reconocimiento de maestros, trabajadores y autoridades, al servicio del pueblo de México”.

A una educación pública de este tipo es a lo que le temen Aurelio Nuño y sus cómplices de la mafia del poder. Porque cuando López Obrador asuma la Presidencia de México nuestros niños y jóvenes no serán ya considerados como simples mercancías destinadas a llenar los bolsillos de los traficantes de la educación y la cultura.

Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original La Silla Rota

http://www.masclaro.mx/