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El Nuevo Modelo Educativo y la realidad

Escrita el 29, Marzo del 2017

México se ubica, en lo que se refiere a sus rendimientos formativos, en los escaños más bajos en el campo internacional. Andamos mal en ciencias, en matemáticas y en el manejo funcional de nuestro idioma. Ni duda cabe que la educación básica y media básica en nuestro país requieren de una transformación a fondo e inmediata para responder a las necesidades y retos presentes; tal asunto no es una tarea menor e implica analizar a fondo la problemática respectiva, escuchar el sentir de los protagonistas del hecho pedagógico e involucrar en el proceso innovador a la sociedad misma. En ese sentido el gobierno federal, a través de la SEP, instrumentó foros de consulta a nivel general y en cada entidad, durante los meses de agosto y septiembre de 2016 para conocer la opinión de los mexicanos sobre la propuesta de la SEP, en el entendido de que una Reforma Educativa constituye una transformación profunda del referido sistema, de que el Artículo 3º. Constitucional preconiza la formación integral de los renuevos y de que la época actual exige que los niños y jóvenes logren aprendizajes trascendentes para superar con éxito problemas y obstáculos diversos.

En este 2017, como efecto o producto de esos foros y de esa Consulta Nacional, surge el Nuevo Modelo Educativo proclamado en Palacio Nacional el lunes 13 de marzo por el presidente Enrique Peña Nieto y por el secretario de Educación Pública. En su intervención Aurelio Nuño Mayer indicó que con el nuevo esquema se pretende que nadie quede fuera de una educación de calidad, que todo educando sea atendido sin importar origen étnico, desventaja económica o alguna discapacidad. La finalidad es que los escolares aprendan a aprender; hacer a un lado la memorización y propiciar que los jóvenes aprendan a competir. Además manifestó que la educación en México tenía que transformarse, pues respondía a un modelo vetusto de hace 60 años que no respondía a las necesidades cambiantes del presente siglo XXI.

Con el Nuevo Modelo Educativo se pretende erradicar un sistema rígido y vertical, la memorización y la repetición, los saltos y reiteración de contenidos programáticos, el exceso de información, la ausencia de habilidades socio-emocionales, la enseñanza deficiente y parcial del inglés, un currículo único para todo el país, el control excesivo y la carga burocrática para los docentes, un sistema opaco y clientelar, así como los cursos insuficientes de actualización para los profesores. En sentido opuesto, los panegiristas del nuevo orden educacional resaltan como elementos torales del mismo los siguientes rubros: Primero los educandos, Aprender a aprender, Articulación del currículo, Aprendizajes clave, Habilidades socio-emocionales, Inglés obligatorio, Autonomía curricular, Autonomía de gestión, Servicio profesional docente y Formación didáctica (a los interesados en el tópico les recomiendo investigar más por la vía digital en sitio: www.gob.mx/modeloeducativo2016).

Voces autorizadas, especialistas pedagógicos, investigadores sociales y comentaristas críticos han hecho públicos sus comentarios con respecto a ese importante renglón de la educación pública. Entre otras cosas, resaltan que existe una profunda brecha entre los planteamientos del nuevo modelo y la realidad del país, que además los profesores mexicanos no están capacitados para operar todo lo que significa el modelo en cuestión. Que ante los nuevos tiempos y ante los compromisos de elevar la calidad formativa habrá que darle mayor atención a las escuelas normales; se impone por ende una transformación a los planteles formadores de docentes. Algunos alertaron que se corre el peligro de que el muy publicitado nuevo modelo se quede en el discurso, en el mensaje mediático y en el escenario utópico de “las palabras bonitas”; se pone, por otra parte, en tela de juicio la calidad de la capacitación docente y alguien, con visión de futuro remató: “Es un acierto y una necesidad; para llevarlo a cabo en los distintos ejes requerirá de un gran esfuerzo que deberá trascender a la actual administración federal…”

A propósito de todo lo anterior, hace 4 años expresé en un simposio que ante el imperativo de encauzar a los niños y jóvenes a pensar, es menester que en todo recinto escolar operen los laboratorios interactivos, las prácticas inductivas a la investigación, los programas inspiradores y dinámicos, los textos entendibles que impulsen a los educandos a contestar sus dudas y apropiarse de contenidos culturales básicos. Urgen, asimismo, docentes preparados que empujen “con sensibilidad” a sus alumnos para que éstos desenvuelvan su razonamiento e imaginación. Se requieren, también en ese contexto, los dispositivos didácticos y las dinámicas grupales que auspicien diálogos y discusiones relevantes.

Reenviado por Redacción / #MásClaro.

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