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Tubo de ensayo

Escrita el 15, Junio del 2017

Lo hemos visto en México en no pocos ejemplos, desde la famosa master que es la central obrera CTM, y los sindicatos de obreros y trabajadores de todo tipo de giros que como tentáculos, succionan cuotas a sus agremiados que sumadas, representan miles de millones de pesos anuales que, desde luego, no son auditadas. De esta manera la CTM, la CNOP, CNC y demás organismos adherentes al priismo, cuentan con recursos propios que verdaderamente ni los trabajadores mismos saben qué se hace con ellos, pero que obligadamente corresponden “con su cuerno” al partido, pues es la única vía por la cual ejercen por un lado el corporativismo y por otro, el tráfico de influencias para logra cargos de elección popular.

Es por eso que la señora María de Jesús Olvera es diputada local, y aunque no se crea, por voto directo en el XI distrito electoral del estado con sede en Pueblo Nuevo Solistahuacán.
Esos liderazgos prolongados, establecen conexiones amorfas y relaciones turbias, que generan los llamados monopolios sindicales, que son miles en México –aunque no se crea-, pocos de éstos disidentes y ya ni se diga independientes, y los institucionales sin excepción, todos están adheridos a la CTM.
En serio que se habla de miles de millones de pesos en cuotas por parte de los trabajadores a estos órganos autónomos dominados por unos cuantos durante años, y que ya es hora de auditar como una de las medidas más urgentes en busca de la llamada transparencia y desde luego de combate a la corrupción, que es lo que también se plantea para los gobernadores que, so pretexto de la soberanía de los estados, disponen del varo público de manera discrecional y hasta descarada, sin que –a pesar de que existen- se les pueda aplicar la ley en funciones -¿Cuidando qué?- hasta que ya están fuera del cargo y como tantos, pueden ser hasta investigados y en el extremo detenidos y encarcelados pero ¿Y el varo?
¿De cuánto hablamos entre Granier, Medina, Moreira, Yarrinton, los Duarte, Borge en dinero público que no se sabe a precisión dónde está?
Pues igual en los sindicatos, en las adherencias priistas: ha sido y es de escándalo la millonada de pesos que de manera impune disponen esos dirigentes, y todavía acuden a cargos públicos ya no por representar a nadie, ya no por el salario o dieta, sino por el poder mismo, pues el cargo les permite el tráfico de influencias, ejercer la corrupción política, y entre todos los que son y están, seguir carcomiendo a éste país agotado de todos ellos, pero sin gobernantes con huevos u ovarios –y disculpen, pero como dijera Scherer: “hay otra palabra exacta para la referencia”- para confrontar con todo, a esas estructuras parasitarias desde decenios ha.
De esa línea es Olvera y todos los que están en los sindicatos que se cuelgan de la CTM chiapaneca, la que ocupa un edificio por ciento histórico para la academia por haber sido la antigua sede del desaparecido ICACH, y que nadie sabe por qué se le dio a esa central obrera, en el entendido de que, lo que hoy se conoce como Museo de la Ciudad fue la alcaldía tuxtleca –en dónde por tres décadas estuvo la sede de la central-, dada en comodato a la descrita, como se supone está en lo que hoy son sus oficinas estatales: el viejo edificio del ICACH en las esquinas de segunda norte y tercera poniente en Tuxtla Gutiérez.
La pregunta es la misma: ¿Por qué los contribuyentes tienen que soportar o subsidiar las sedes de la CTM en Chiapas, cuando cobran cientos de millones de pesos anuales en cuotas a sus agremiados en el estado?
Porque imaginamos que así debe ser en no pocos municipios, en especial en las regiones Norte y Soconusco, en dónde hay mayor presencia obrera y laboral.
Sí, la CTM es otro de los críos de la corrupción sistemática en México, y a la vez una mafia.
La presión sobre sindicatos de nueva creación es impresionante, y los que tienen la fortuna de ser apoyados por partidos de izquierda –que hacen lo mismo que el PRI con éstos- se salvan de sus garras.
No es diferente la CNC y en caso siguiente la CNOP, pues solo baste recordar la presión vivida por el sindicato nacional de trabajadoras del hogar en el recorrido hacia su reconocimiento, que fue un hecho sin precedentes cuando más de cien trabajadoras del hogar de diferentes entidades de México dieron vida a su sindicato.
Obvio, pocos oficios son tan populares como el de la trabajadora doméstica, súper explotadas y mal pagadas, pero como no se fueron ni con el PRI y ni con la izquierda, y se mantuvieron en calidad de independientes, pues les ha sido difícil que sus empleadores firmen un contrato colectivo que garantice los derechos mínimos establecidos en la Ley Federal del Trabajo para un potencial laboral calculado en 2 millones 300 mil personas.
Ni el SNTE, me cae.
Ahora regresando al bodrio ¿Imaginen una cuota –bajísima si quieren- de diez pesos mensuales por cabeza, para “el fortalecimiento del sindicato de esas trabajadoras del hogar” en el caso de agemiar tal cantidad de trabajadoras?
Hoy ese sindicato en agosto próximo, apenas llega a dos años de existencia legal, y va creciendo; inicio con cien integrantes y no ha de ser nada fácil sin “padrinos” y “protectores” políticos, pero es un ejemplo –el de estas enormes damas que muchos tenemos de ayudantes fundamentales en casa- que sí es posible un sindicalismo independiente de los gobiernos y los partidos, en pro solo de los trabajadores mismos.
No como la CTM y sus criaturas, subsionano quincena a quincena las cuotas laborales, disfrazando beneficios de casas, albergues, estancias y demás como corresponencia a esos trabajadores, cuando en realidad han sido negocios jugosos en su proyección y construcción, con muy inflados presupuestos.

Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original Aquí Noticias

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