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Lalo y Marina, dos adolescentes que estudian entre escombros a un año del terremoto en México

Escrita el 20, Septiembre del 2018

Cada mañana, Eduardo Santos Hernández, de 12 años, acude a una secundaria devastada por el terremoto del 19 de septiembre de 2017, con la esperanza de que la pronta demolición y reconstrucción de su escuela le permita concluir sus estudios de educación básica en la Ciudad de México.

Lalo, como le dice su mamá, viste de uniforme de color gris y verde, pero ha tenido que incluir un accesorio más a su atuendo: un cubrebocas, el cual intenta protegerlo de al menos una tonelada de escombros de dos edificios que resultaron dañados por el movimiento telúrico.

La pública Secundaria Número 31, a la que asiste el adolescente, se ubica en el pueblo de San Gregorio Atlapulco, en la municipalidad de Xochimilco, uno de los sitios que resultaron más afectados por el temblor de 7,1 grados de Richter que azotó el centro de México.

Hace unos meses, Eduardo se sentía emocionado de ingresar a la secundaria, para lo cual se preparó con clases extras en busca de llegar a ser el primero en su clase, como lo había sido durante su paso por la primaria.

En México, la educación básica consta de tres ciclos: preescolar (tres años), primaria (seis años) y pecundaria (tres años).

"Mis papás me contaban que esta escuela tenía muy buenos maestros y es cierto; sin embargo, mis compañero y yo a veces tenemos que faltar a clases porque nos enfermamos de alergia por el polvo o del estómago", comentó a Xinhua el menor.

Las clases, explicó Eduardo, las tenemos que tomar al aire libre en unas carpas que los vecinos y padres de familia donaron para poder estudiar, pero cuando no hay agua se suspenden todas las actividades.

Ante esta precaria situación, la madre de Lalo, Verónica, convocó a una reunión con los padres de familia para pedir ayuda a las autoridades locales y para recabar fondos para comprar gel antibacterial, cubrebocas y jabón para manos para evitar infecciones en el recinto educativo.

"Cuando mi hijo entró en agosto (de este año) a la escuela, todavía había dos salones cuarteados, pero apenas vinieron los de Protección Civil y ordenaron la total demolición, lo que ahora nos preocupa porque no sabemos qué va a pasar con nuestros hijos, y el terreno al que van todos los días es insalubre", aseguró Verónica.

En la misma demarcación, a tan solo unos 30 minutos de distancia, otra secundaria, la Número 44, sufre desabasto de agua y sobrepoblación a raíz del sismo que dejó 369 muertos en el país.

Marina Ramírez Cruz es otra joven que, como Lalo, se ha tenido que adaptar a las nuevas condiciones en las que está la sede educativa a la que acude únicamente dos veces por semana en el pueblo de Santiago Tulyehualco, Xochimilco.

"Desde que inició este ciclo (escolar), no hemos podido ir seguido a la escuela, nos dejan tareas por una página de internet que creó la escuela y los maestros nos mandan las instrucciones y la fecha de entrega", dijo a Xinhua Marina.

La joven, de 13 años, toma clases extras de matemáticas y español para no atrasarse en sus estudios y, de forma autodidacta, intenta resolver todas sus dudas a través de la búsqueda de distintos temas en internet.

Otro problema que enfrentan los alumnos de la Secundaria 44 es la ruptura de los tubos de drenaje a causa del fuerte movimiento, que dejó un sinnúmero de fugas de agua en toda la capital mexicana.

"Hasta el momento, las autoridades (de Xochimilco) solo fueron a levantar un reporte y adaptaron unas aulas prefabricadas para poder dar clase; sin embargo, las aulas se terminan inundando y por lo tanto tuvieron que suspender otra vez clases para poder sacar toda el agua", explicó la señora Consuelo, madre de Mariana.

La ayuda, consideró Consuelo, ha llegado con cuentagotas y va a ser muy complicado.

"Es increíble que, a pesar de que ya pasó un año del sismo y que la delegación (alcaldía) de Xochimilco fue una de las más afectadas en la ciudad, la ayuda no ha llegado y cientos de chicos tienen que quedarse sin escuela o pasar penurias para poder estudiar durante tres años", dijo la madre de familia.

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP) de México, unas 10.000 escuelas resultaron dañadas por el terremoto, de las cuales 400 tienen que reconstruirse en su totalidad.

En estos sitios estudian unos 508.190 niños de educación preescolar, primaria y secundaria. Fin


Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original Nooticias

http://www.masclaro.mx/