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Matemáticas básicas... ni saben leer ni escribir

Escrita el 26, Diciembre del 2018

El Instituto para la Evaluación Educativa fue una gran conquista. Un grupo de auténticos expertos le entró de lleno a la investigación de las mejores fórmulas para lograr un avance. En el afán de borrar cualquier vestigio del pasado, incluida la “mal llamada reforma educativa” (según AMLO), se desaparece al organismo esencial en su campo.

Según los resultados de la Evaluación Planea 2018 del sistema educativo, 6 de cada 10 niños de primaria no saben leer, escribir y hacer operaciones de matemáticas básicas. Teresa Bracho, Consejera Presidenta de la Junta de Gobierno del INEE, declaró entonces, “que la oferta educativa que brindan las escuelas primarias no está garantizando una educación de calidad para todos”.

Habría que hacer memoria de hace unas tres o cuatro décadas. Dejabas la primaria con niveles que te permitían absorber los conocimientos de la secundaria. En aquel entonces se hacía énfasis sobre la necesidad de escribir correctamente, de poder leer un texto, entendiéndolo y sin tropezones y de contar con la habilidad de sumar, restar, multiplicar y dividir, con facilidad y exactitud.

Alguien que tenía primaria, aunque estuviera impedido de seguir con la secundaria, podía trabajar en un comercio, hacer las notas y que se entendieran, además de elaborar y entregar cuentas correctas.

Aunque se presume que las máquinas han eliminado la necesidad de elaborar recibos a mano, aún quedan montones de pequeños negocios, en los que, el dependiente ejerce esta tarea. ¡Horror al crimen! Les cuesta trabajo escribir un “pantalón negro”, en el caso de una tintorería.

Universitarios, que alardean de doctorados, ofenden la vista y hasta la sensibilidad, cuando osan entregar una hoja manuscrita. Sin el fundamento de los estudios básicos, los errores se repiten en los niveles medios y superiores, sin que, directivos y maestros de los correspondientes planteles, hagan algo por enderezar el árbol que les llegó torcido.

En los resultados, que se entregaron a finales de noviembre, aún no se contemplaba el cambio en los programas educativos, a la búsqueda de calidad. El “reluciente” gobierno derrumba lo que podría ser positivo y poco vemos un futuro prometedor.

En el resto del mundo se somete al magisterio a constantes pruebas. En Estados Unidos, no salen de una para entrar a otra y eso que tampoco son ejemplo. En Europa, qué decir, además de las oposiciones: sólo los que demuestran valía, consiguen una plaza.

Como al cangrejo, se manda al caño una reforma que, así sólo fuera laboral, representaba un salto. Se logró eliminar a los “aviadores”, lacra y azote de un sistema que se derrumbó en razón de tanta podredumbre.

¿Y los maestros con madera para serlo? Se les promete el oro y el moro, pero, con el reforzamiento de los lidercillos pasarán las de Caín. Los auténticos, los que tienen vocación, nunca rechazaron el que se les sometiera a exámenes; podían pasarlos y era garantía para acceder a mejores oportunidades.

Nuevos tiempos, sin perspectiva de desarrollo. Se esfuman las evaluaciones y con ello, los ahora casta divina, podrán decir que todos los niños leen a la perfección, hacen matemáticas de actuario y escriben como Cervantes.


Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original El Sol de México

http://www.masclaro.mx/