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Libertad vs. libertinaje sindical en México

Escrita el 25, Marzo del 2019

Sindicatos hacen de las suyas por la entrada en vigor del Convenio 98; empresas ya protestaron

Firmas nacionales y extranjeras acudieron a las autoridades para denunciar la “aparición” de organizaciones sindicales (CTM y CROC) que, sin su consentimiento, se han apostado en sus instalaciones para “afiliar” a trabajadores.

Los sindicatos están recurriendo a esa práctica por temor a perder un negocio millonario: la venta de contratos de protección. Y, por otro lado, quieren impedir que disminuya su número de agremiados.

En palabras puras y llanas, intentan presionar y extorsionar a las compañías para que mantengan “sindicatos blancos”, pero también quieren captar más afiliados.

La razón es simple: desde enero de este año, todos los trabajadores tienen la posibilidad de asociarse libremente a cualquier sindicato sin que éste tenga una relación formal con la empresa para la que trabajan.

La “libre afiliación” forma parte del Convenio 98 –un instrumento legal incluido en el T-MEC entre México, EU y Canadá- ratificado el 20 de septiembre de 2018 por el Senado mexicano.

¿Pero qué es eso del Convenio 98? ¿Cómo surge?

En el periodo de renegociación del TLCAN, Estados Unidos presionó al gobierno mexicano en materia laboral, igual que lo hizo con Canadá, para obligarlo a firmar el convenio fundamental 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Derivado de eso, en el T-MEC se incluyeron diversas obligaciones para México con el objeto de garantizar la libertad de asociación y de negociación colectiva.

Visto de esta forma, eso significa un gran avance para el sindicalismo nacional porque permitirá romper con el sistema corporativo que favoreció al partido y al gobierno en turno durante muchas décadas en México.

Y es que, con la creación del PRI, hace 90 años, surgieron sindicatos y centrales obreras como hongos en época de lluvia. Mineros, taxistas y trabajadores de las industrias textil, automotriz y hasta restaurantera, entre otros, fueron afiliados a la fuerza por las centrales sindicales más grandes del país, entre ellas la CTM y la CROC.

Lo hicieron para mantener control sobre ellos y los contratos de protección. Sin embargo, parece que esa práctica está viendo su fin con el Convenio 98, considerado como la punta de lanza para romper con la hegemonía sindical.

El gobierno de México está obligado a respetarlo y hacerlo respetar. Su misión es promover lademocratización interna de los sindicatos en todos sus niveles.

También, debe romper con un negocio millonario que permitió a México tener a los líderes sindicales más ricos de todo el mundo, uno de ellos, sin duda, el petrolero Carlos Romero Deschamps.

En eso radica la preocupación de las empresas que ya levantaron la mano. Exigen la actuación de la autoridad para promover la libertad sindical y frenar de tajo el libertinaje de líderes espurios y charros.


Reenviado por Redacción / #MásClaro.

Nota original La Razón

http://www.masclaro.mx/