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Educar a estudiantes de la base de la pirámide es apostarle al futuro de México

Escrita el 01, Junio del 2015

México tiene una creciente demanda en educación superior. De una población de 11 millones de jóvenes entre 19 y 24 años, hay ocho millones en edad de entrar a la universidad que no pueden estudiar. Si bien el gobierno hace esfuerzos para atender la demanda, ella es tan grande que no puede absorberse en su totalidad. Las universidades están a su máxima capacidad: más de 70% de las aplicaciones se rechazan por falta de plazas para estudiantes nuevos.

No puede haber un mejor momento para adentrarse en el sector de educación para la base de la pirámide. Según estimados del gobierno, aunque casi 50% de los jóvenes terminan la preparatoria, sólo un poco más de 20% cuenta con educación superior. Esta brecha representa una oportunidad de negocio para empresas, instituciones académicas y financieras que desean servir el segmento de bajos ingresos, así como una oportunidad única de invertir en el futuro del capital humano del país.

FINAE nace en 2006 con la base de la pirámide en su ADN. Somos una institución financiera consciente del potencial de negocio y desarrollo de las personas de bajos ingresos. Sabemos que educar a los jóvenes mexicanos es apostarle al futuro del país y al crecimiento de una clase media pujante. Nuestro público son estudiantes de la base de la pirámide que no tienen la oportunidad de acceder a la educación superior de calidad. En poco más de siete años hemos otorgado créditos universitarios a más de siete mil estudiantes.

Dos mil de ellos  ya cuentan con un título profesional.

Como lo anunciará el BID en el tercer Foro BASE que se celebrará en el Centro Banamex del 29 de junio al 1 de julio, las personas de la base de la pirámide ahora tienen renta para gastos discrecionales, lo que modifica sus ambiciones y aspiraciones. La educación empieza a ser prioridad. A la fecha, por ejemplo, 70% de los estudiantes apoyados por FINAE son hijos de aquellos padres que no fueron a la universidad y son el primer miembro de la familia en asistir a la educación superior.

El impacto de apoyar a estos jóvenes mediante el acceso a la educación superior, cuando su probabilidad de hacerlo era mínima, es generacional, porque cuando estos estudiantes se conviertan en padres, la probabilidad de que sus hijos vayan a la universidad automáticamente se incrementa más de 60%. El impacto que tiene este cambio sobre los mercados y el modo como se hacen negocios es inmenso. Los jóvenes de la base de la pirámide de hoy, serán los padres y clientes de clase media del mañana.

Este campo de negocios está a la espera de empresas e instituciones académicas pioneras que le apuestan a hacer negocios de un modo diferente; un modo que asegura retornos financieros y sociales. FINAE, por ejemplo, comparte el riesgo y los costos con las universidades a donde están entrando los estudiantes financiados, haciendo evidente la necesidad de hacer alianzas y aprovechar las redes de valor existentes. Esa es la clave.

La educación de calidad para los jóvenes de la base de la pirámide en México asegurará el crecimiento del país en el largo plazo. Un país con jóvenes educados es un país que atrae talento, que añade valor, y sobre todo, que empieza a ganar la batalla contra la inequidad y desigualdad.

*Fundador y CEO, FINAE


Por.: dineroenimagen.com


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